viernes, 16 de diciembre de 2011

No logro dilucidar si algún día quizás tendremos el bienestar que nos merecemos como sociedad. Quizás aquella paz anhelada por los pasados nunca logre posarse sobre nuestras cabezas. Pero sin duda logra asomarse de vez en cuando. Y es en esos momentos en donde se abren puertas y puertas de esperanza. Sin duda alguna evolucionamos, y es tiempo de sacarnos los zapatos y mirarnos hombro con hombro, descalzos.

Ha sido bastante complejo a lo largo de toda la historia de la sociedad y sus estudios, encontrar el método, la forma, la causa o el fin por el cual se han acometido las violaciones políticas, sociales, científicas y culturales mas horrendas en la historia de nuestra sociedad como entidad orgánica y originaria. Pero cabe preguntarse en base a qué se puede empezar a solucionar la oscuridad. 
El racismo es sin duda uno de aquellos grandes antecedentes. Es concepto que sigue latente aún, no teniendo una real lógica de peso si no por solo ciertos personajes alrededor del mundo. Es un concepto que aún todos de alguna u otra forma, toman en cuenta para referirse a una área geográfica determinada constituida, habitada por ciertos grupos étnicos específicos. Es un concepto ligado a la arbitrariedad respecto a la existencia de razas de igual forma, de manera que se entienden y dan por hecho estas conclusiones (véase el evolucionismo de Darwin, como la falsa "gran" incidencia de los genes polimórficos, etc.). Es un concepto que daña y ha dañado a través de los años a las personas en su esencia, en su propia existencia como individuos, destruyendo familias completas, justificando la provocación, las heridas e incluso el asesinato, infringiendo daño hasta en la propia matriz de lo que llamamos sociedad. Es la discriminación y el prejuicio propiamente tal, a nivel de masas poblacionales que conforman la vida humana en la Tierra. ¿Entonces qué es el antirracismo? 

En primer lugar, debemos de dejar en claro que el concepto de raza en el ser humano no existe si no solo como concepto arbitrario (así también establecida por la propia UNESCO). Una respuesta solo a nivel histórico-mitológico que determina nuestra identificación virtual dentro de las cuatro grandes áreas geográficas que comprenden el globo terráqueo. No obstante, es de vital importancia recalcar que el mundo de la ciencia ha dado conclusiones elogiadas como "controversiales" bajo el cual renombrados o no renombrados científicos, dan por hecho una existencia real a la diversificación en sub-especies o razas en el ser humano. Lo realmente sátiro, es que nunca se ha aprobado por el mundo científico, tanto el de hoy en día como desde hace ya mucho tiempo, que aquellos lógicos estudios y resultados "fácticos" sean de real peso científico en la ciencia del estudio de la genética. En consecuencia, muchos dirían de manera reiterativa que el ir en contra de esta lógica impuesta y ciertamente octogenaria "es solo el resultado del marxismo en su insistencia por querer homogeneizar a las poblaciones y así perder las identidades, como también el resultado del control del sionismo en el mundo hoy en día, etc." Preceptos igualmente aceptados, pero que solo son el resultado de una falta de consistencia en el contraargumento, tal y como veremos mas adelante. 

En este denominado juego de preceptos ideológicos entonces, el antirracismo juega un papel fundamental, no solo para la preservación de lo que ha costado tanto tiempo lograr como lo ha sido el respeto hacia el otro, en términos de su identidad, cultura, religión, política y persona, si no que también para actuar como ente revisionista del concepto que desde sus inicios siempre ha mantenido su origen en la arbitrariedad de la sociedad occidental antigua (como lo son las razas humanas). El antirracismo busca constantemente acabar con los términos de superioridad e inferioridad que atraen solo fines y no comienzos, y que a su vez son el resultado indirecto de los propios resultados científicos que aprueban la existencia de razas en el ser humano como se señaló anteriormente.  

En palabras más simples, y bajo la premisa "el que quiera entender que entienda", no es objeto alguno el obligar a la gente a estar con otra gente, ni mucho menos homogeneizar a la población fuera de los que es la correcta imposición del respeto universal. La población se realiza libremente y en efecto, ellos mismos desdirán con quien quieren estar, pues esto representa solo un problema para aquel que lidia con vivencias personales nefastas, en los cuales se encuentra siempre presente un individuo de distinta etnia (generalmente). Es decir, que lo que realmente se busca de manera objetiva es que la decisión personal del individuo en este planeta no este determinada por un criterio mal adecuado, como por ejemplo lo es el criterio que dan a conocer los nacionalsocialistas (superioridad o inferioridad racial, exaltación de la propia nación por medio de la raíz familiar, sobre exaltación de la incidencia del patrimonio genético, territorial y cultural determinado, etc.) si no que este determinada por la real información que se debe de tener con respecto a nuestros genotipo o el conocimiento de nuestros cuerpos, como individuos de una misma raza con respectivas diferencias dadas por los respectivos climas, así como la universal conciencia de una vida de matriz orgánica bajo la cual la interacción cultural y étnica es inevitable.  

Cada quien es un humano libre de trascender con quien este decida, a través de los valores y/o criterios que mas se convengan. No obstante, cuando la raíz valórica proviene del extremismo, sea de cualquier tipo, por esencia nunca se muestra como una real solución al problema de la perdida de identidad cultural, pues pretende en todos los casos maquinizar la conciencia, el librepensamiento, la capacidad de razonar de las personas, y no dejarla optar por su "libre albedrío", guiándose por estatutos fijos predeterminados originarios de la vejez intelectual o de situaciones político-sociales respectivas, en consecuencia no naturales si no mas bien artificiales. Los seres humanos se atraen por naturaleza, con independencia de nuestra fenotipicidad,  y eso no se detendrá.  

Es imprescindible lograr percatarse a tiempo de que el problema persiste, gravemente, en nuestra sociedad. Pero es un problema que se arrastra, no desde la Segunda Guerra Mundial, como muchos ciertamente quizás creen. Resulta ser un problema originado por la sociedad imperialista antigua de Europea, de hace ya siglos atrás. De hecho, el imperialismo es en efecto uno de los primeros términos fuertemente nacionalistas que arrastraban consigo la exaltación de la propia nación por sobre las otras. La diferencia estuvo en que primero las naciones luchaban entre ellas dentro de Europa, y después la nación era Europa. En consecuencia se tradujo como tierra de grandes civilizaciones, asi como de historia percibida de forma inadecuada, en circunstancias que se propugnada la superioridad de la propia cultura occidental y/o la inferioridad de las otras no occidentales. Occidente fue la verdad, y nadie lo discutía en ese entonces. Por consiguiente, nunca se extraño que la figura del indígena nativo-americano se percibieran como una figura fácilmente esclavisable, incluso persuadible, una persona ignorante o simplemente un conjunto de materia recurriendo a la cosificación (situándonos lisa y llanamente en América), sin prejuicio que con cualquier otra etnia se produjera lo mismo:  

"El racismo ha sido históricamente una bandera para justificar las empresas de expansión, conquista, colonización y dominación y ha marchado de la mano de la intolerancia, la injusticia y la violencia." 
(Rigoberta Menchú , Dirigente indígena Guatemalteca y Premio Nobel de la Paz 1992). 

El origen del racismo, que se sitúa con el origen de la división racial de la población, coincidentemente, se debe a una reacción característica en el ser humano al ver algo diferente a él o algo nunca visto anteriormente: El miedo. El miedo como respuesta biológica y cultural, hacia el "extraño", aquel que se supone, viene a "destruir" lo mio o a "invadir" lo que a nuestro pueblo le ha costado tantos años crear. Esta realidad propia de todo animal se tradujo en el que, al ser ellos visiblemente diferentes, pues son diferentes en su totalidad a mí. En otras palabras, una forma antigua de ver el mundo y su complejidad. Podemos hacer el intento de retratar a modo de ejemplo esta realidad, situándonos en el mundo actual y bajo la amenaza de una invasión alienígena inminente (véase la película "El Día de la Independencia" protagonizada por Will Smith). Si llegase a ocurrir esto la gente reaccionaría de manera defensiva y la ciencia, por su parte, como siempre lo ha hecho frente a eventos fuera de su alcance en materia de estudio, no dudaría ni un instante en tomar muestras provenientes de estos (eses, piel, baba, órganos, etc.). Entonces podrá ocurrir, políticamente hablando, que la información que se concluya de estos estudios se divida entre los individuos que guiándose por sus estadísticas y pruebas fehacientes, crean que no son tan distintos a nosotros, e individuos contrarios que mas pseudocientíficamente hablando y guiándose también por sus estadísticas y sus pruebas fehacientes, digan que en realidad no hay punto de comparación entre aquellos alienígenas o "bichos"(nunca están demás los sobrenombres de objeto hiriente) y nosotros, los seres humanos.  

De esta forma la ciencia ha funcionado a través de los años, en la temática de las mal denominadas "razas humanas". Un ejemplo de ello es Gustave LeBonn, prestigiado psicólogo francés, que sin mas reparos, estipuló que existía la "raza Parisina"(Franceses de origen en París), y que los hombres eran inmensamente mas inteligentes que las mujeres: 

"Después de informarnos que los habitantes de París constituyen una raza aparte (y superior, evidentemente) el eminente psicólogo de la escuela de Paul Broca, otro medidor compulsivo de cráneos que falsificó sistemáticamente todos los datos que no cuadraban con su teoría, se vio obligado a admitir que había "algunas" mujeres brillantes; ¿cómo explicar esta anomalía? Muy fácil: Le Bon las situaba en el contexto de la pura monstruosidad; si de tanto en tanto nacen animales con dos cabezas o sin extremidades, ¿por qué no pude haber también "algunas" mujeres inteligentes?". 

De esta forma, claramente muchos hechos científicos han sido víctima de la maquinización política de quienes las redactan. Y claramente el objetivo de un mundo científico se ve inmensamente distorsionado. Al hablar de hechos no se puede hablar de posiciones políticas, ni tampoco de diversidad de opiniones al respecto fuera de lo que son la correcta interpretación de los hechos, como ha ocurrido con la cantidad de divisiones "raciales" que se han planteado a través de la historia de la ciencia: véase a Bernier al dividirlas en 4, o Buffon en 6, Linneo en 4 de nuevo, Blumenbach en 5, Gobineau y Cuvier en 3, he incluso 9 como lo hizo Huxley. ¿Donde están los hechos científicos entonces?¿Quien mas duda de que el corazón bombea la sangre que corre a través de todo nuestro cuerpo?¿Quien mas tiene otra versión de que nuestro cerebro esta dividido en 2 lóbulos?.  

Resulta mucho mas objetivo, desde un punto de vista científico, hablar de que al tener todos los seres humanos un mismo origen, pues los cambios físicos se han producido por el ambiente en el que nuestra etnia se ha asentado a través de miles de años y que nos han diferenciado fenotípicamente, lo cual resulta ser heredado en términos genéticos (apariencia), no así en los genes que no actúan en ella. Es aquí en donde entran en juego los genes polimórficos, que son aquellos que actúan de manera distintiva en cada grupo étnico, pero que no son 100% pertenecientes a una etnia, ni 100% pertenecientes a otras. En otras palabras, a modo de dilucidar el tecnicismo científico, se concreta en los diversos tipos de sangre que posee cada etnia, que son también pertenecientes a todas las demases, actuando como una constante en la raza humana, claro que con un distinto porcentaje de preponderancia  y a través de la cual no podemos deducir falsas interpretaciones. 

Por tanto, los estudios al respecto solo nos permiten constatar que la población se dividió en etnias (grupos humanos con parentescos fenotípicos y culturales), y nada más. Estos resultados se ven reflejados también, en el tan mínimo porcentaje de genes que nos diferencian unos de otros, que en sí no vendrían a superar un 0,5% del total (calculando unos 80.000 pertenecientes al genoma). Aquello resulta demasiado ínfimo para constatar realmente nuestra división racial, y a su vez también paradójicamente, es tal la cantidad de genes que se deberían de constatar como pertenecientes únicamente a una etnia en específico para recién poder hablar de una "raza". 

"...la mayor cantidad de variación genética presente en la especie humana es la variación que existe entre los individuos de cualquier población humana. En el tiempo relativamente corto desde que apareció el Homo sapiens moderno (hace unos 200,000 años), ninguna población humana ha vivido en completo aislamiento reproductor el tiempo necesario (la gran cantidad de generaciones) para que se acumulen suficientes diferencias genéticas y se formen distintas razas geográficas." 
(Antonio Julián Martínez Fuentes, Doctor en Ciencias Biológicas. Investigador Titular de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, e Ivonne Elena Fernández Díaz, Especialista de II Grado en Medicina General Integral. Máster en Atención Primaria de Salud. Profesora de la Escuela Nacional de Salud Pública). 

Tal cual esta estipulado, la variación genética es igualmente diversa entre una población indígena holandesa e indígena alemana, y entre una población indígena holandesa e indígena peruana. El envoltorio (fenotipicidad) nunca lo ha sido todo. Y también como otro punto claramente destacado, esta el aislamiento reproductivo que nunca ha tenido nuestra especie, por el hecho de ser tan joven (solo 200.000 años). Otro tema es el motivo de la inseguridad, que ya es una real paranoia consuetudinaria y que pareciese haberse tornado ya en un cuadro esquizofrenico a estas alturas, por parte de la raza pura o mejor dicho "la gente de piel mas clara", iniciada en la antigua he ignorante población occidental (pura, casta, superior, etc.), bajo el argumento de que una eventual perdida o alteración en la apariencia de "blanco", significa también una supuesta y eventual pérdida cultural, lo que resulta ser una combinación bastante catastrófica. En el fondo, si optamos por hablar de perdida, existe una sola lógicamente posible, y que es de carácter fenotípico, física o de apariencia. 
(Pese a que en definitiva resulta ser el rasgo principal del trato social para con su misma sociedad). 

Cultura no es apariencia en ningún caso, y este punto resulta ser de casi nulo fundamento tanto social como científico. La cultura es una característica originaria que va de la mano con una etnia en particular (he allí su diferencia conceptual con el término raza) que trasciende gracias al asentamiento permanente de esta en un territorio específico, y que a su vez siempre fue alterandoce, cambiando y evolucionando de manera casi natural. La cultura, en efecto, no se pierde si no es por la desaparición de hasta la última característica étnica originaria y trascendente, como un lenguaje determinado, una costumbre determinada, una religión determinada, un origen histórico-mitológico determinado, etc. No comprende nunca una determinada morfología anatómica. Por otro lado, la mezcla "interracial" (ciertamente, inter-étnica), no comprendería el "fin" de una "raza" en este caso. Sabemos que, del cruzamiento de un blanco y un negro, probablemente nacería un mulato, y ese mulato se vendría a incorporar, arbitrariamente, de nuevo, en la "raza" negra. No obstante, la lógica de Mendel entonces no primaría, pero si lo hace. El gen recesivo, que es el gen heredable que constituye característica genéticas propias de una persona caucásica, siempre estaría en la genética del mulato. Esto, entonces, no sería el fin de la "raza" blanca, debido a que genéticamente lograría llegar a tener un hijo blanco en quizás una o dos o tres generaciones más, si es que llegase a trascender con mujeres blancas, o mulatas, las cuales también tendrían genes recesivos. Esto, básicamente, se traduce en la Ley de Hardy-Weimberg en la genética de poblaciones.  

Es menester entender que hoy en día, y con la tecnología que no tuvieron los pasados, se esta dejando atrás la división de los seres humanos en razas arbitrarias, reemplazándolos mas concretamente en etnias. Se debe de entender que al hablar de razas, hablamos de supuestas sub-especies que, como su nombre lo estipula, derivan de una especie determinada, y que pueden perfectamente ser el caso de diversas especies animales en el planeta tierra (perros, felinos, aves, etc.). No obstante, se debe de tener en cuenta que la comparación de otras especies respecto a la especie Homo Sapiens o Humana, es el resultado de la pseudociencia, debido a que la especie humana (como ha quedado claro en este artículo) solo posee 200.000 años de existencia, en circunstancias que es extremadamente joven y por ende, no se produjo a lo largo de toda su historia un aislamiento reproductivo natural lo suficientemente extenso como para poder haber resultado una división racial determinante, que implicase, por ejemplo, un mayor numero de huesos, un mayor numero de dientes, en si diferencias realmente características. 

El verdadero punto de los que no creen en las razas, o el antirracismo, es que no se ha comprobado la existencia de las mismas científicamente, actuando como consenso, actuando como un hecho científico que no de abasto a otras percepciones científicas como lo es hoy en día el concepto. Eso es lo que es verdaderamente la ciencia, pasada a llevar por ignorantes ideológicamente predispuestos ante los resultados de sus estudios respectivos.  

"Las razas no existen, ni biológicamente ni científicamente. Los hombres por su origen común, pertenecen al mismo repertorio genético. Las variaciones que podemos constatar no son el resultado de genes diferentes. Si de «razas» se tratara, hay una sola «raza»: la humana." (José Marín González, Doctor en Antropología de la Universidad La Sorbonne de París) 

"[...] el término raza no tiene ningún significado. En vez de hablar de razas deberías referirnos a parentescos, pues todos tenemos un ancestro africano. Es posible establecer una línea de aproximadamente 2000 generaciones desde ese ancestro hasta el hombre de hoy; obviamente, es posible encontrar diferencias, pero para referirnos a ellas el concepto de raza resulta trivial."  
(Spencer Wells, Antropólogo y Genetista de las Universidades de Oxford y Stanford, con respecto al estudio que rastreo 2000 generaciones humanas). 

"Existe un gran consenso entre los antropólogos y genetistas humanos de que, desde el punto de vista biológico, las razas humanas no existen. [...] Se estudiaron 173 brasileños clasificados como blancos, negros o intermedios, basados en el color de la piel de los brazos, el color del cabello y la forma de la nariz y los labios, y 200 hombres residentes en una de las grandes áreas metropolitanas que se clasificaron como blancos. Los científicos utilizaron los 10 indicadores genéticos que dieron diferentes en las personas de Portugal y África, pero no encontraron mucha diferencia entre los que participaron en el estudio. Para su sorpresa, hallaron ADN maternal que sugirió que hasta los "blancos" tenían, como promedio, 33 por ciento de genes de ascendencia aborigen americana y 28 por ciento africana. Se concluye entonces que el color y la bioestructura física no es claro indicio de raza, si de raza se tratara". (Sergio Pena y sus colegas de la Universidad Federal de Minas Gerais, en Brasil, y la Universidad de Oporto, Portugal, en su informe, publicado en "Proceedings of the National Academy of Sciences" de Estados Unidos). 

La inteligencia o el comportamiento son concretamente, materias de estudio genético imposibles de saber. La respuesta mas objetiva que se tiene al respecto, es que aquello esta claramente ligado al entorno en donde se crece, mas que del pariente que uno tiene. La diversidad de estudios que se tiene al respecto, no resultan estudios que den por hecho alguna ley en la ciencia de la genética, si no mas bien, son estadísticas generales en base a criterios, cierta y justificadamente, controversiales (véase los resultados de Pinker). Si un niño "blanco" nace en una tribu Africana, pues tendrá si o si comportamientos ligados a aquella tribu. Si un niño chino nace en un barrio de afroamericanos vándalos, si o si tendrá un comportamiento similar. Los estudios que deben de ser realizados en la genética de poblaciones, internamente hablando y que eventualmente arrojen los verdaderos hechos de que impera nuestra población, debieran de ser individuales y no a nivel macro o por medio de generalizaciones o estadísticas. Ese es el único proyecto científico que develaría el verdadero hecho en este aspecto, y por supuesto, bajo el criterio meramente científico, no cayendo en la pseudociencia tan famosa en nuestros días (véase el nuevo concepto en el que los racistas contemporáneos se inmiscuyen: racialismo). Así pues, tendríamos las reales respuestas a tal cantidad de dudas y podríamos ser capaces de decir si verdaderamente, un mestizo es menos inteligente que un blanco, o si un mulato es ciertamente, menos perceptivo que un negro, etc. El individuo estudiado como individuo, no a nivel macro en este aspecto. 

De igual manera, la superioridad no existe. La superioridad se basa en el evolucionismo darwinista, entre otros, y aquello no es y nunca se a constituido como hecho en la especie humana. Cada cultura es fiel a su historia socio-cultural y por ende, a una evolución solo en base a ella y no en base a las nociones que estipulan que fuimos evolucionando desde un punto de equidad para todos. Cada cultura evolucionó a su propio ritmo, a través de las propias circunstancias. Resultó evidente el avance que tuvieron los Europeos a nivel de navegación marítima, pero también resultó evidente el avance arquitectónico de los Egipcios, el avance numérico de los Árabes o el avance astrológico de los Aztecas. La superioridad, simplemente, oculta lo que los antiguos subjetivamente creían e ignorantemente generalizaban y que en sí, indirectamente, planteaban como el objeto principal de sus nociones (que de ser lo mas asemejados al pueblo occidental posibles, llegaríamos al máximo de intelectualidad en el ser humano, por ejemplo). 

"Puesto que entre pueblos de la misma "raza" se encontraban culturas y lenguas similares y diferentes, no existía base alguna para la noción darwinista social de que las evoluciones biológica y cultural formaban parte del mismo proceso" 
(Marvin Harris, "Antropología cultural"). 

"En la historia mundial, quienes han contribuido a la construcción de una misma cultura no son necesariamente de una sola "raza", y no todos de una misma "raza" han participado de una cultura. En el lenguaje científico, la cultura no es una función de la "raza"".  
(Ruth Benedict, Antropóloga Estadounidense en su libro "Patterns of Culture"). 

Nuestra opinión debe de estar formulada con respecto a lo que de verdad queremos como sociedad en conjunto, si la división o la unión, si la destrucción o el verdadero arreglo a nuestras problemáticas sociales. Debemos de escapar del extremismo político que interviene en la ciencia, y hace que esta se vuelva maquinizada por la mente de algunos, que entorpece nuestra evolución en todo ámbito y nos hace retroceder en términos sociales, queriendo destruir lo que hemos construido en consecuencia a la sangre derramada por millones, nuestros propios hermanos. Esto suena bastante "cliché" o tal como una frase emanada de la santa Biblia, pero es la verdad.  

"Las consecuencias del racismo son realmente trascendentales: significan la pérdida de cultura y de plasticidad, homicidio y suicidio, de fragmentación e implosión, incontrolables porque están originadas por la repulsa indiscriminada hacia quienes se consideran los "otros" y no "nosotros". (Rita Levi-Montalcini, "Decálogo Anti-Racista").